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Mujer anti frágil


  

Por: Vivian Heredia Hernández / Ambientalista, activista y directora de Proyectos en Habla Bien de Aca


Solemos asociar el género de las mujeres con adjetivos como fragilidad y vulnerabilidad. No hay una encuesta nacional que asegure esto, pero según datos del Índice de Normas Sociales de Género (GSNI) de Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), basado en encuestas realizadas entre 2017 y 2022, alrededor del 90% de la población mexicana (tanto hombres como mujeres) mantiene al menos un sesgo de género contra las mujeres. Esto no mide directamente la percepción de "frágil o vulnerable", pero incluye estereotipos que las posicionan como menos capaces o más dependientes.

Y eso podría haber tenido sentido para mí si no hubiera vivido el 23 de octubre del 2023 en Acapulco. 

En esa fecha Acapulco fue azotado por el huracán más espeluznante que ha habido en todos los tiempos registrados sobre la costa del Pacífico.

Pero una de las grandes consecuencias de este episodio fue la tan anhelada por muchos “Reconstrucción”. Como ambientalista que soy desde hace muchos años no me hace mucho sentido el tema de reconstruir por volver a hacer algo que se “rompió”. Y es indiscutible que la ciudad no solo se rompió, se destruyó, se desvaneció en muchas partes.

Y fue que transitando en muchos nuevos conceptos para tratar de “Reconstruir de la mejor manera posible” o lo que en inglés es muy conocido como “Build Back Better” me topé con un libro de Nassim Nicholas Taleb, que por cierto había adquirido desde 2020, y se llama anti frágil. A pesar de haberlo tenido a mi alcance desde entonces fue hasta después de Otis que todo hizo sentido, y es, pensando en el 8M que adquiere mucho más sentido todavía.

Ser anti frágil es lo opuesto a ser FRAGIL, pero lo opuesto a ser frágil no es que no te rompas, no es que seas fuerte, no es que seas resiliente, no es solamente que tengas la fortaleza de “aguantar” los golpes o puedes solamente “sobrevivir”. Ser resiliente es recuperarte después de un golpe, es como un resorte, te caes, te levantas y sigues, eso no es lo opuesto a ser frágil.

Si ser frágil quiere decir que te rompes o pierdes tu valor cuando una fuerza te estresa o te golpea, ser lo contrario, o ser anti frágil quiere decir que ante una fuerza o estrés te vuelves más FUERTE y más VALIOSA. Ser anti frágil es la capacidad de generar más valor ante la adversidad, es mejorar y hacerse más fuerte gracias a ello.

Descubrí que nosotros estamos vivos gracias a la anti fragilidad de nuestro cuerpo. Si no estresamos nuestros músculos y huesos, estos no se fortalecen, no mejoran, son anti frágiles y gracias a eso son mejores cada vez que ejercitamos.

Y considerando que la anti fragilidad es una condición inherente de la vida, reflexioné que sin duda la anti fragilidad es también la descripción perfecta de una de las mayores virtudes que tenemos las MUJERES.

Siglos de opresión, de invisibilidad, desigualdad, violencia, no nos han destruido, nos han impulsado a organizarnos, a innovar y transformar la sociedad. Movimientos y manifestaciones como el 8M han ganado fuerza precisamente por la adversidad. El llamado de sororidad para dar voz a las que ya no la tienen nos llena el cuerpo a cada vez más mujeres y nos impulsa a defender nuestra causa común.

En Guerrero, esta antifragilidad se vive en carne propia. Mujeres como Eva Alarcón, desaparecida en 2011 por defender los bosques de la Sierra de Petatlán junto a su compañero Marcial Bautista, no fueron silenciadas: su legado inspira a sus hijas y a la Organización de Mujeres Ecologistas de la Sierra a continuar resistiendo la tala y el extractivismo. De igual forma, Tranquilina Morales y María del Carmen Mejía, desde la Casa de la Mujer Indígena Nellys Palomo y el feminismo comunitario me'phaa, transforman la opresión patriarcal y ambiental en redes de sororidad, salud autónoma y defensa territorial. Al igual que tras el huracán Otis en Acapulco, estas guerrerenses no solo sobreviven: se fortalecen, innovan y construyen un futuro más justo, demostrando que la adversidad nos hace más valiosas y unidas.

Las mujeres respondemos al movimiento 8M manifestando nuestra mayor anti fragilidad. Somos más valiosas y mejores aún ante la adversidad. No solo defendemos los logros de nuestras antepasadas, sino que estamos siendo capaces de transformar las crisis en oportunidades para genera alianzas y avances en cada una de nuestras áreas.

Este enfoque desafía las creencias y estereotipos de nuestro género. A pesar de seguir sufriendo discriminación, de los malos entendidos y las lecturas torcidas del feminismo, la realidad es que estas adversidades nos han fragilizado.

En este 8M celebramos nuestra anti fragilidad no solo como un recordatorio de supervivencia sino como un llamado a la acción, las MUJERES no somos unas víctimas pasivas, sino agentes de cambios que convertimos el desorden patriarcal en empoderamiento colectivo para crear una mejor sociedad. Somos arquitectas de un mundo nuevo, donde cada golpe nos forja más fuertes, cada voz silenciada amplifica nuestro coro colectivo. Imaginemos un futuro donde la sororidad transforme el desorden en equidad, donde nuestras hijas hereden no fragilidad, sino una herencia de empoderamiento inquebrantable. Porque en la antifragilidad yace nuestra verdadera revolución: no solo resistimos, evolucionamos.

¡Qué este Día Internacional de la Mujer sea el catalizador para que, juntas, construyamos un legado anti frágil que inspire generaciones!

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