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Irrupción armada en comunidades de Chilapa, dejaron diez menores en orfandad



Por: Bernardo Torres Morales / Hora Cero 


Chilpancingo, Guerrero., 20 de mayo de 2026. - Al menos 10 menores de edad quedaron huérfanos y en el desamparo en el poblado de Alcozacán, Municipio de Chilapa de Álvarez, luego de una serie de ataques armados por el grupo delincuencial "Los Ardillos".

Los cuerpos de los tres caídos de esta comunidad que trataron de contener el avance de dicho grupo armado, ni siquiera han sido entregados a sus familiares para darles sepultura.

Son tres policías comunitarios que se encontraban en el poblado de Xicotlán auxiliando a la población y a los desplazados de Tula, cuando fueron alcanzados por las balas.

Narra el promotor del CIPOG-EZ,  Sixto Mendoza, que esta vez el ataque fue terrorista, usaron armas de grueso calibre, AK-47, AR-15 y Calibre 50, además de explosivos lanzados con drones.

"Esta vez no usaron escopetitas o rifles, usaron artillería pesada, no pudimos contrarrestar el ataque, prácticamente fueron ataques terroristas", detalla el ciudadano de Alcozacán

En el frente de batalla cayeron privados de la vida en defensa de su gente los jóvenes Martín Flores Migueleño, Eusebio Migueleño Zoyateco y Abraham Jiménez Chautla. 

Martín, dejó tres hijos en la orfandad, Eusebio dejó otros tres, y Abraham dejó dos hijos y su esposa embarazada, todos tienen menos de 10 años, el menor tiene apenas un año de edad. 

Para ellos no ha habido hasta ahora ningún ofrecimiento por parte del gobierno estatal, por lo que su futuro es incierto, esperan al menos acceder a becas y apoyo por parte de la Comisión Estatal de Atención a Víctimas (CEAV).

La cifra de víctimas y desplazados va en aumento, las pocas garantías de seguridad por parte de las autoridades están obligando a los pobladores a dejar sus comunidades, huyendo a otros estados o ciudades.

En el caso de los pobladores de la comunidad de Tula, la mayoría no tiene a donde regresar, porque sus viviendas, bodegas de maíz y animales fueron quemados.

En Alcozacán, donde les dieron refugio a los desplazados y libraron la batalla contra el grupo criminal, las cosas no son mejores, siguen las amenazas, no pueden salir de la localidad "si nos ven en Chilapa nos asesinan o desaparecen".

Por ahora están aislados en su propia comunidad, ni siquiera pueden salir a sembrar a los campos ahora que empezaron las lluvias, porque existe el riesgo de ser atacados desde los cerros.

Esperan que al menos las fuerzas de seguridad permanezcan en los alrededores del poblado y puedan reiniciar sus actividades en el campo, las clases en las escuelas y el transporte seguro para realizar sus compras.


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