Si no voy yo, va la diputada Eguiluz, apoya Félix Salgado
Chilpancingo,Gro., a 21 de Mayo del 2926. El reportero Mauricio Flores captó el momento preciso de un diálogo ocurrido en el entorno político de Félix Salgado Macedonio, durante una de las visitas realizadas al espacio conocido como “Perritos Felices”, sitio que en los últimos meses se ha convertido en punto de encuentro de diversos actores y aspirantes de Morena rumbo a la sucesión gubernamental de Guerrero en 2027.
En esta ocasión acudió la diputada María Guadalupe Eguiluz Bautista, promotora de un proyecto político para Guerrero y una de las primeras figuras que han comenzado a posicionarse en la ruta de ganar la coordinación del Comité Estatal de Defensa de la 4T, lo que equivale a la candidatura para la sucesión de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda.
Recientemente también estuvo la senadora Beatriz Mojica, en medio de un escenario interno marcado por diferencias y disputas de posicionamiento.
De acuerdo con la narrativa de Mauricio Flores, el senador Félix Salgado Macedonio habría expresado durante ese encuentro la frase: “Si no voy yo, va Lupita Eguiluz”, dejando entrever el reconocimiento político hacia la legisladora, con quien comparte años de militancia y lucha dentro de la izquierda guerrerense.
La expresión cobra relevancia en un contexto donde las definiciones internas de Morena comienzan a acelerarse. En distintos sectores del movimiento persiste la percepción de que la eventual candidatura podría resolverse desde la dirigencia nacional, ante la polarización de algunos perfiles que no han logrado consolidar consenso político ni arraigo social suficiente.
En ese escenario, la figura de Guadalupe Eguiluz emerge como una alternativa vinculada a la izquierda histórica. A la diputada se le reconoce una trayectoria basada en la lealtad ideológica y partidista, lejos de las prácticas del oportunismo político o del cambio constante de siglas partidistas. Su permanencia en la lucha política ha estado marcada por episodios complejos, particularmente durante los años posteriores al conflicto poselectoral de 1988, cuando diversos dirigentes y militantes enfrentaron persecución, violencia y represión.
Su historial electoral también es considerado una de sus principales fortalezas, al haber construido respaldo político desde el territorio y el trabajo de base, más que desde estructuras cupulares o estrategias mediáticas.
Quienes respaldan su perfil destacan en ella experiencia, firmeza y cercanía con las causas sociales. Pero, sobre todo, subrayan atributos cada vez menos frecuentes en la política contemporánea: autenticidad, memoria histórica y compromiso con los sectores populares.
Por ello, el episodio registrado en “Perritos Felices” no es visto únicamente como una anécdota política, sino como una señal que refleja las tensiones, definiciones y reacomodos que comienzan a perfilar la disputa por el futuro político de Guerrero.

No hay comentarios