Mensaje a mis compañeras de lucha
Quisiera aprovechar este espacio para recordar algo
importante entre nosotras.
En nuestro ojo está el enfoque que le queremos dar a
la marcha del 8M. En nuestras manos está cómo se contará este momento.
Ese día no solo estaremos tomando fotos. Estaremos
siendo testigos. Seremos el medio por el que muchas voces podrán ser vistas y
escuchadas. Por eso tenemos una responsabilidad muy grande, pero también un
privilegio enorme: mirar con atención, con respeto y con conciencia.
La marcha no es solo un evento. Es el hartazgo
acumulado por la violencia, por las injusticias y por la indiferencia. Pero
también es fuerza colectiva, memoria, resistencia y esperanza.
Tenemos la oportunidad de mostrar el verdadero corazón
del movimiento: las miradas, los abrazos, la rabia que exige justicia, la
sororidad que sostiene y las historias que caminan juntas.
Sabemos que muchas veces, cuando el movimiento se mira
desde afuera, se termina enfocando solo en lo superficial y se pierde el
verdadero sentido de por qué miles de mujeres salen a las calles. Por eso
nuestra mirada es importante: porque entendemos el dolor, la fuerza y la
dignidad que hay detrás de cada paso.
Que nuestras fotos no solo documenten, sino que
también dignifiquen y amplifiquen lo que miles de mujeres están diciendo.
Porque cada imagen puede convertirse en memoria, en
testimonio y en una forma de acompañar la lucha.
Nuestro lente documenta la resistencia.
Nuestra mirada enfoca el cambio.
Porque cuando una mujer toma la cámara, la historia
también cambia de enfoque.

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