Para Martha con amor y esperanza
Por:
Laura Gómez Flores / Activista de origen náhuatl por parte de su papá, origen
Chichimeca por parte de su mamá
Para su mamá, papá,
Yaremi hija de corazón de Martha y familia
Amigas/os y hermanas
Laura Gómez Flores
Orígenes papa nahuatl, mama chichimeca
Para escuchar este escrito te pido abras tu corazón
La abuelita con mucha humildad y sencillez ofrece unas
palabras para Martha
Sánchez Néstor quien fue una hermanita de corazón y
hermana de caminares
de lucha y esperanzas
La abuelita se recuerda cuando la conoció, una mujer
jovial con muchos
deseos de caminar y transformar horizontes en
beneficio de los pueblos,
mujeres indígenas y afrodescendientes.
La abuelita la tiene muy presente cuando empezaron un
programa de
formación para mujeres indígenas a nivel nacional, en
estos momentos
todavía no existía la Coordinadora Nacional de Mujeres
Indígenas,
precisamente esta formación era parte de ese
nacimiento, de ir creando
organización, caminitos de esperanzas en cada rincón
indígena para las
mujeres.
Martha, querida, me recuerdo que te regresabas
corriendo a tu Xochis
querido para dar tu palabra y organizar a las mujeres,
brindar lo que habías
aprendido para compartirlo con las demás mujeres, eras
como el colibrí,
dabas el mensaje y de un zas volabas a otra comunidad,
siempre fuiste
creando fortalezas y nuevos arcoíris para las hermanas
indígenas, pronto
estabas ya realizando un trabajo regional en todo
Guerrero
Al cabo del tiempo eras la representante de la
Coordinadora Nacional de
Mujeres Indígenas, la abuelita junto con Sara Lovera,
Laura Gómez Flores,
Nelis Palomo y Gloria Tello iniciaron una
investigación sobre la violencia que
vivían las mujeres indígenas a nivel nacional, a la
abuelita le correspondió
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Guerrero, Chiapas y otros estados, pero la
investigación era revisando los
periódicos y haciendo entrevistas en las comunidades y
organizaciones de
mujeres y derechos humanos, pronto en los años 90s una
compañera de
Chiapas y tú eras la primera mujer indígenas de
Guerrero que llevaría la
información de la investigación a Ginebra, a la
reunión de las mesas de
Pueblos Indígenas de la ONU, para hacer la denuncia de
las mujeres
indígenas en cuanto a la violencia que vivían.
En esa investigación se encontraron, nos platica la
abuelita, que había lo que ahora se le llama feminicidios en las comunidades
pero que no se denunciaban, pasaban las
mujeres al anonimato y al silencio absoluto, los
pueblos se convertían en
rocas porque no platicaban de la violencia que vivían
las mujeres, era un
silencio como del desierto donde el viento es el único
que denuncia las
atrocidades en el silencio.
La abuelita se recuerda que cuando regresaste nos
platicaste de cómo te fue
en Ginebra, cuando planteaste la denuncia y la
respuesta en aquel entonces
de la representación del Estado Mexicano, pero con
mucho ahínco
defendiste la denuncia y también con tu sonrisa que
nos brindabas nos dijiste que a pesar de que te cooperamos para el viaje se
quedaron sin plata, ¡¡ha¡¡ pero la compañera Chiapaneca llevaba el guardadito y
sentadas le dijiste que ahora a ella le
tocaba cooperar, pero nunca esperaste que sacara el
dinero mexicano, ella
nunca supo que tenía que cambiarlos por dólares así
que no pudieron
gastarlos, lo bueno es que en esa época Marcelino era
diputado y lo llamaron
para que el fuera el que cooperara, pero tú te morías
de la risa, fue tu primer
viaje
representando a las mujeres indígenas a nivel internacional, tú seguiste
haciendo trabajo comunitario en Xochis y en todo
Guerrero, cuando
formaron la Coordinadora Guerrerense de Mujeres
Indígenas, me invitaste, la
abuelita se puso contenta, porque fue un programa
formativo a nivel de todo
el estado yendo a las regiones, a la abuelita la
presentabas como tu maestra
porque te recordabas que fue la primera mujer que te
brindo talleres de
derechos humanos de las mujeres, sobre organización,
educación popular,
entre otros, pero pronto Martha empezó a brindar
talleres con toda esa
sabiduría que tenía a partir de su caminar.
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Siempre combinaba el trabajo local, el regional y
empezó a salir a nivel
nacional, un aporte importante que realizó junto con
Nelis y la abuelita fue
el empezar a brindar talleres a las mujeres parteras
en Ometepec antes de
que se crearan las casas de la mujer indígena, la primera
casa que se instalo
fue Manos Unidas…donde Libni se encargó de revisar la
construcción, este
fue un logro colectivo pero coordinado e impulsado por
Martha y Nelis, este
fue uno de los aportes que dejaron nuestras compañeras
en la defensa de los
derechos humanos de las mujeres indígenas, y de ahí la
Coordinación a nivel
estatal lograron la instalación de otras casas de la
mujer indígena para
atender la mortalidad materna, el embarazo en
adolescentes indígenas y la
violencia contra las mujeres, niñas y adolescentes, su
participación en
organizaciones nacionales de pueblos indígenas también
fue importante.
Para la creación de las casas de las mujeres indígenas
dice la abuelita que
aparte de la lucha de las hermanitas indígenas fue
importante el
compromiso, sensibilidad y entrega de la compañera
Paloma Bonfil
La abuelita se recuerda que Martha también fue a
Beijín, de sus primeros
viajes internacionales, pero pronto fue la
coordinadora de la Alianza de
Mujeres Indígenas a nivel de Centroamérica y el Caribe
y empezó a viajar a
diferentes países para ir fortaleciendo y consolidando
las organizaciones de
mujeres indígenas y a la vez esa unión de mujeres
indígenas para ir creando
presencia en instancias internacionales en pro de los
derechos humanos de
los pueblos y mujeres indígenas y afrodescendientes.
La abuelita junto con sus ancestras se recuerda que
Martha fue de las
iniciadoras de impulsar a las mujeres jóvenes, era
ardua impulsora para que
ellas también participaran, Martha fue formadora de
muchas de ellas a nivel
nacional e internacional y también junto a ellas
siempre lucho e impulso a las
compañeras afrodescendientes.
En el recorrido de Martha el arcoíris de esperanzas
fortalece su caminar
reconociendo su trabajo a nivel local, estatal,
nacional e internacional
brindándole varios reconocimientos y ella los recibía
con mucho amor y
humildad, su sencillez siempre se expresada con su
sonrisa que brindaba a
los corazones de sus amigas, sus compañeras de
trabajo, sus compañeras de
lucha y siempre siguió brindando su experiencia,
sabiduría y conocimientos
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que a lo largo de los años fue acumulando y no se los
quedaba, siempre los
compartía, el ser autodidacta también lo combinaba con
su caminar en la
resistencia de las luchas como feminista, como
educadora popular, como
dirigenta, como hermana indígena, como ardua mujer
comprometida con las
causas de los derechos de los pueblos y las mujeres
indígenas y
afromexicanas
La abuelita se decía a sus adentros, tan rápido te
fuiste, apenas tenía poco
que la había mirado, y ella como si fuera un rayo se
fue. Y la abuelita seguía diciéndose a sus adentros, me silencio tu partida, no
hablé, solo mi corazón lloviznaba como una tormenta y luego se calmaba y era un
vaivén como la corriente de un rio, y así seguía sin entender lo que había
pasado, diría que apenas te acababa de mirar, tenía quince días y ocho días que
me habías hablado y preguntado cómo estaba, donde andaba, que hacía, que planes
y cuando nos mirábamos.
Ahora la lluvia está en un diluvio junto con ella la
acompaña la abuelita
creando ríos y mares de las lágrimas que salen de sus
ojos, y ella creía que ya
estaba salvada y que el dolor había desaparecido, pero
no, el dolor sigue ahí
como un rayo que ilumina el andar con un suspiro de
amor que le tenía, y le
dice amiga, compañera de lucha, hermana, te abrazo con
el arcoíris de
esperanzas y con mucha luz en tu caminar y ahora mi
corazón va sanando y
va creando nuevos amaneceres de fortalezas, de
caminares de dignidad y
amor.
Al fin la abuelita le escribió y dejo atrás ese
silencio, ahora son las palabras
que te nombran en un arcoíris de esperanzas que
representa para todas las
mujeres que siguieron tus pasos, y que por todos los
caminares que tuviste
de resistencia, de lucha, de caminar con dignidad,
ahora te siguen, en tu
presencia de tus palabras que dejaste marcada en cada
lucha, en cada
aporte, en cada caminar de dignidad de las mujeres
indígenas, afros,
mestizas, y demás.
La abuelita le agradece los caminares que tuvieron
juntas, las sonrisas que
compartieron, el amor, la ternura, las lágrimas que se
entrecruzaron con sus
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pláticas de corazón a corazón y desde aquí hasta el
cielo honra su caminar, su
sonrisa, su caminar con dignidad y su existir en mí y
su corazón.

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